Sin fronteras. Un invitado en el infierno

Carta a mi bisabuelo Charles Marlow

Querido bisabuelo:

¿Quién iba a decirme que recorrería los mismos infiernos que tú? Los dos sabemos que el Averno es capaz de moverse desde Belgrado hasta la frontera de Hungría, los campos de refugiados de Grande-Synthe o hasta los límites de Ceuta. Es incluso capaz de arder en el mismo Corazón de las Tinieblas del Estrecho de Gibraltar.

A veces, los signos del dolor, del abandono y de la desesperación, se fijan sobre el objetivo de mi cámara de tal manera que dudo si soy yo quien dispara o es la mano invisi- ble de algún pequeño demiurgo.

Cada fotografía es un fragmento del vasto territorio del lamento, donde soy enviado por una voz distante y que me empuja a disparar casi en un estado de trance mediúmnico, ya que no hay posibilidad de una vuelta atrás. Quiero fijar cada instante protegido por el amuleto de mi cámara, la única que me evade de la realidad.

Sé que me entiendes, querido bisabuelo, y sabes que es difícil hablar de ello, por eso te escribo ahora. Me encuentro a menos de veinte grados bajo cero en el interior de unos almacenes abandonados en Belgrado, junto a la estación de trenes, rodeado de centenares de personas en la más absoluta miseria y cuya única riqueza es la solidaridad con la que conviven por mucho que el lado salvaje y oscuro intente romperla. También quiero que sepas que ya he dejado de preguntarme qué le ocurre a este mundo, ni tan siquiera me cuestiono por qué estoy aquí, y la verdad, tampoco tengo mucha confianza en que esto sirva para algo. Este apocalipsis no es nuevo, es una constante en la historia de la humanidad, pero siempre existe un escriba, un dibujante, un pintor o un fotoperiodista, para que actúe de siniestro notario.

Ahora respiro el aire libre en cualquier ciudad de la hipócrita Europa, sólo quiero preguntarte si todavía recuerdas las sinuosas orillas del río Congo. Yo no puedo olvidar los niños sin padres de La Linière. las endemoniadas curvaturas de las porteadoras de Ceuta o las agónicas miradas previas a la líquida muerte mediterránea.

Vivo a espaldas del paraíso.

Marcos Moreno

Esta exposición reúne fotografías de 2008 a 2017 que retratan la situación de los refugiados en Belgrado (Serbia), Hungría, Grande Shynte (Francia), la inmigración desde África a España a través del estrecho de Gibraltar y las mujeres mulas de Ceuta, España.


Hasta: el 18 de octubre.
Lugar: Fotogalería Prado (Pasaje Clara Silva esquina Av. Delmira Agustini - próximo a la Rosaleda).
Horario: accesible las 24 horas.


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